Violencia
lunes, 12 de abril de 2010
A veces los datos fríos no nos dejan ver el bosque de la realidad que cada uno vive diariamente en su hogar. El año pasado murieron 55 mujeres (más de una por semana de media) por razones vinculadas con esa situación social que hemos denominado violencia de género. Son demasiadas personas? Parece que por lo menos se va reduciendo este número de sucesos que hace unas décadas se llamaban ?crímenes pasionales?. ¿Se acuerdan de aquellas portadas de ?El Caso?? El problema todavía es el escaso número de denuncias: el 80 por ciento de las mujeres asesinadas no se atreven a hacerlo. Este panorama es común en toda Europa, de hecho apenas hay datos y no se conoce el número de muertes en la Unión Europea por este motivo. Por ello, España, que ha presentado su modelo para luchar contra la violencia de género, ha propuesto crear un Observatorio Europeo para analizar con detalle este tipo de homicidios. Hace dos años el Parlamento Europeo realizó un estudio con grupos minoritarios y llegó a una conclusión demoledora: el 80 por ciento de las mujeres con discapacidad sufren la violencia de su pareja o las de los cuidadores de la residencias. Esta deshumanización ?cosifica? a la mujer, la condena a sufrir, porque ?está acostumbrada?, y el violento sabe que no le va a denunciar. Juega con su papel agresivo y golpea cuando más daño hace. En España se están preparando dos estudios para analizar, por un lado, la discapacidad surgida de la violencia, y por otro, estos casos de agresión. De momento, se empieza a demostrar que generan consecuencia directas en el físico de la mujer, como la osteoporosis precoz? Los medios de comunicación también tenemos un papel determinante en este tipo de casos porque el 95 por ciento de la población europea conoce esta violencia a través de los medios; los vecinos no saben quién genera esa agresión cercana, es invisible, no hay un radar que alerte de estos casos, sólo ?pulseras antimaltrato?: en España, 225 mujeres víctimas de violencia de género poseen un dispositivo para detectar la presencia del agresor. De momento su uso es poco uniforme. Pero es un camino de denuncia. Como dice Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género: ?Sólo la conciencia puede hacer visible aquello que permanece oculto a la percepción y sólo el compromiso en aumentar el conocimiento de la realidad puede derribar las barreras de la ignorancia?.
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